Destinos en los que puedes perder la cabeza

Los templos de Angkor, en Camboya, encabezan la lista de los 500 destinos más bonitos del mundo que Lonely Planet ha juntado en un libro muy inspirador:

‘Los 500 mejores lugares para viajar’ .

Se necesitan al menos tres días para recorrer Angkor. Y aun así, solo se puede abarcar una pequeña porción de este gigantesco complejo (250 kilómetros cuadrados) cercano a Siem Riep (Camboya), que fue capital del imperio jemer entre los siglos IX al XV. Dos monumentos destacan entre los más de 900 que hay en el recinto: el Bayon y el Angkor Vat, templos piramidales rematados por grandes torres y risueños rostros de Buda.

es todavía un destino casi virgen para el viajero que busca el Sudeste Asiático tal y como era antes de la llegada del turismo de masas. Si las hordas de mochileros de Angkor y Phonm Penh te resultan molestas, viajar al este del país permite encontrar esa autenticidad ya perdida en la turística Tailandia y que va desapareciendo rápidamente en Vietnam.

El paraíso del ecoturismo está en el noreste, escenario perfecto para los que sienten la llamada de la selva: en la zona habitan los raros elefantes de bosque y delfines de agua dulce, y hay cascadas, lagos volcánicos y ríos intrincados. Para los más intrépidos, existen ya algunas ofertas de alojamiento responsable en comunidades locales, senderismo, aventuras en bicicleta, kayak o elefante. Además, en los densos bosques de las montañas habitan numerosas minorías étnicas, lo que sumado al paisaje convierten el viaje en una experiencia increíble: es el sudeste asiático tal y como era.

Barrera de Coral. Australia

Con una extensión de más de tres mil kilómetros frente a la costa este de Australia, la Gran Barrera es el mayor conjunto de arrecifes coralinos del mundo, un ecosistema único donde viven 400 tipos de coral y 1.500 especies de peces. Un paraíso para los buceadores.

Gran Fuente Prismática en el PN de Yellowstone. EEUU

Los vivos colores de esta fuente termal geotérmica crean un efecto visual similar al del arcoíris pequeño que ves si miras por un prisma óptico, de ahí su nombre. La gama de colores se debe a los distintos tipos de bacterias que habitan en sus aguas calientes de alto contenido mineral y cuya temperatura alcanza los 85 °C.

Ocupa una superficie de más de 110 metros de diámetro, lo que la convierte en la más grande del mundo de las de su tipo.

Reynisfjara, Vik. Islandia

Islandia tiene playas de todo tipo. Si tienes oportunidad, visita la de Reynisfjara, de arena negra. Además de ser un precioso rincón natural, la playa de arena negra del pueblo de Vik también alberga colonias de aves como frailecillos, fulmares y araos, que anidan en recónditos rincones entre las columnas de basalto que sus acantilados.

Parque Forestal Nacional de Zhangjiajie, Hunan. China

La provincia china de Hunan alberga estos imponentes pilares de piedra

Los enormes pilares de piedra del Parque Forestal Nacional de Zhangjiajie parecen de otro planeta. En la película Avatar había escenas inspiradas en pilares de piedra como los de la provincia china de Hunan, una representación que inspiró el sorprendente cambio de nombre de la Columna del Sur, de 1080 de Altura. Ahora se llama Montaña Aleluya de Avatar.

Para verlo desde arriba debes subir al puente de cristal del gran cañón de Zhangjiajie, el puente peatonal de cristal más alto y largo del mundo que, como cabe esperar, pone nervioso incluso a viajeros sin vértigo.

Islas Galápagos. Ecuador

En pleno océano Pacífico, a mil kilómetros de la costa de Ecuador, las islas Galápagosson un refugio natural único, declarado patrimonio mundial, donde se puede nadar junto a leones marinos y ver de muy cerca iguanas, aves y lagartos. De enero a mayo es la época cuando el mar está más tranquilo.

Coyote Buttes («Olas de Piedra») EE. UU

Si Dalí hubiera trabajado con elementos de la naturaleza, esta sería, sin duda, una de sus influyentes obras de arte. Ondas de tonos ocres y anaranjados dispuestas en capas que se remontan a la era Jurásica crean un fondo de caprichosas formas que se ha convertido en la meca de numerosos senderistas y fotógrafos.

Se necesita un permiso para visitar este monumento protegido y no es fácil conseguir uno, ya que el organismo que los emite (Bureau of Land Management) utiliza un sistema tipo lotería, así que solicítalo con bastante antelación. Si no te dan un permiso, no te preocupes. Arizona tiene muchos otros lugares increíbles que puedes visitar, como el cañón del Antílope y el Gran Cañón.

El Gran Agujero Azul. Belice

El Gran Agujero Azul de Belice, visto desde arriba en todo su esplendor

Durante la Edad de Hielo, la fuerza de la naturaleza creó este gigantesco sumidero elíptico que, casi casi forma un círculo perfecto. Además de ser un espectáculo visual cuando se contempla desde arriba, el Gran Agujero Azul también es un punto ideal para practicar submarinismo, por lo que atrae a amantes de este deporte de todos los rincones del mundo para observar su fauna marina.

Tienes que tener 24 inmersiones a tus espaldas antes de intentarlo, ya que bucear en cuevas submarinas con estalactitas en la oscuridad requiere una gran destreza. Como alternativa, inspírate en Guillaume Néry, quien se atrevió en numerosas ocasiones a bucear sin equipo.

Pamukkale. Turquia

Su nombre lo define perfectamente. Pamukkale («castillo de algodón») es un paraíso blanco y uno de los mayores espectáculos naturales de Turquía. Las blancas terrazas de caliza y las aguas termales de las montañas forman un paisaje de ensueño que parece sacado de un cuento.

Debes pisar con cuidado (y descalzo), ya que el terreno de las terrazas es muy delicado. No olvides llevar bañador para darte un chapuzón en las aguas cristalinas de este lugar declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco.

También puedes aprovechar el viaje a Pamukkale para visitar las ruinas romanas y el museo de la antigua ciudad Sagrada de Hierápolis, un lugar cercano a las piscinas termales y muy bien conservado.

Geyser Fly Ranch. EEUU

El géiser Fly Ranch es uno de los chorros de agua más coloridos del mundo

Rebobinemos al año 1916. El propietario de un rancho cava un pozo y, sin darse cuenta, perfora el terreno de agua geotérmica, por lo que abandona el pozo y deja que la naturaleza siga su rumbo. Desde entonces este géiser lleva escupiendo minerales de colores desde las profundidades.

Actualmente forma parte de un terreno de más de 1500 hectáreas del rancho Fly, propiedad de los organizadores del festival Burning Man. Se rumorea que el géiser y los alrededores tienen mucho potencial como catalizadores del impacto cultural del festival, más allá de su sede en Black Rock City.

La Gran Muralla China. CHINA

No se ve desde el espacio, como asegura una leyenda urbana, pero sus dimensiones son abrumadoras: es la mayor construcción humana, con una longitud de más de 8.000 kilómetros que recorren el norte de China, desde Corea hasta el desierto del Gobi. Iniciada por el primer emperador, Qin Shi Huangdi, en el siglo II antes de Cristo, su construcción se prolongó por un periodo de más de mil años, aunque al final no consiguió evitar la entrada de las hordas mongolas en China.

La Alhambra. GRANADA

Considerada como una de las muestras más refinadas y majestuosas del arte islámico en todo el mundo, el complejo de palacios, jardines y torres de la Alhambra cautiva al visitante por la mágica combinación entre su gran tamaño y el minucioso detalle en la decoración de sus patios y estancias. Una armoniosa síntesis de espacio, luz, sombra, agua y verdor, con el blanco de Sierra Nevada como telón de fondo. Para contemplar por dentro hay que reservar la entrada con antelación.

Machu Pichu.
PERÚ

Es la ciudad perdida por excelencia. Engarzada entre los picos de la cordillera Vilcabamba, desde su descubrimiento en 1911 por el estadounidense Hiram Bingham Machu Picchu ha fascinado a quienes se han acercado a ella para descifrar el misterio de sus muros. Rodeada del paisaje más espectacular que se pueda imaginar, entre los Andes y la selva, sigue siendo un lugar mágico, pese a los millares de turistas que la visitan. Y contemplarla desde Intipunku, la Puerta del Sol, al final del Camino Inca, es una experiencia única.

Parque Nacional de Fiordland. NUEVA ZELANDA

El parque nacional de Fiordland abarca un rincón montañoso de la isla Sur de Nueva Zelanda. Sierras, valles glaciares, lagos y fiordos componen su paisaje en buena parte virgen. Se puede recorrer a través de tres grandes senderos señalizados, navegar sus ríos en kayak y dormir en cabañas típicas. En la foto, un barco turístico en Milford Sound

Petra.
JORDANIA

Indiana Jones entró a caballo en Petra en busca del Santo Grial. Los turistas también recorren el Siq, el desfiladero por el que se llega a la fachada rosa del Tesoro, y desde allí visitan otros lugares del yacimiento de la ciudad perdida de los nabateos como el Alto Lugar del Sacrificio, el Monasterio o las tumbas. Johann Ludwig Burckhardt, el aventurero suizo del siglo XIX, descubrió este enclave en la actual Jordania, de dos mil años de antigüedad, que provoca en el visitante una fascinación como pocos lugares en el mundo.

Santorini.

GRECIA

La coqueta Santorini es un clásico de las islas griegas y de las rutas de cruceros por el mar Egeo. Forma parte del grupo de las Cícladas. Además de disfrutar de sus famosos atardeceres, se pueden visitar sus playas, acantilados y un interesante yacimiento minoico, Acrotiri.

Tikal.
GUATEMALA

Los yacimientos mayas de Guatemala compiten con los de México por su calidad arquitectónica y su ubicación en un paisaje de jungla en el que piedra, cielo, verde y tierra se funden en una simbiosis subyugante. Y el de Tikal resume todo esto como pocos. Los arqueólogos dicen que se ha excavado menos del 10% de sus edificios, y que la ciudad, de mil años de antigüedad, podría compararse con la antigua Roma en cuanto a tamaño, población y poder político.

Los 12 Apóstoles. AUSTRALIA

Se tardaron 14 años en construir la Great Ocean Road, una carretera de 300 kilómetros que bordea la costa suroeste del estado australiano de Victoria –la Costa de los Naufragios– entre abruptos acantilados que golpean los vientos antárticos. El tramo más impresionante de esta ruta es el conocido como Los Doce Apóstoles, un conjunto de agujas calizas que surgen amenazadoras del mar.

P.N Cañon del Colorado. EEUU

El explorador John Wesley Powell dijo que “las maravillas del Gran Cañón no pueden representarse adecuadamente por los símbolos del lenguaje, ni siquiera por el mismo lenguaje”. Y quizá, tampoco, por la fotografía. Hay que recorrerlo en persona para descubrir su inmensidad: tiene más de mil metros de profundidad y 360 kilómetros de largo.

Isla de Socotra. Yemen

En las aguas del océano Índico, a tan solo 300 kilómetros del continente asiático, justo en el cuerno de África, se encuentra la isla de Socotra, un territorio que pertenece a Yemen, y que por su aislamiento ha estado siempre plagada de leyendas e historias mágicas, un territorio singular en donde hablan su propio idioma, el socotrí

Con apenas 100 kilómetros de largo y 45 de ancho, la isla posee un ecosistema único formado por unas 700 especies de flora y otras tantas especies de fauna que no existen en ningún otro lugar del planeta, por eso también se la conoce como la ‘isla extraterrestre’.

Se trata de un lugar tan excepcional que fue declarado patrimonio natural por la Unesco, y entre sus maravillas cuenta con especies tan extrañas como: el dracaena cinnabari, un árbol cuya forma recuerda a un paraguas, las rosas del desierto yemení solo presentes en las montañas de Haghir, y también un “árbol pepino” (dendrosicyos socotrana) que puebla los acantilados y colina, además tiene playas paradisíacas de aguas transparentes que rondan los 25 grados, arena blanca y especies marinas únicas y exóticas.

La tercera amenaza, y la más importante, es la guerra civil que asola el país desde 2015, desde entonces hay un bloqueo total para entrar al país desde mar y aire, incluida la ayuda humanitaria, de tal modo que la isla se encuentra todavía más aislada y abandonada que antes. Además, el gobierno yemení no concede permisos de turismo.

La ONG Solidarios sin Fronteras son casi los únicos que tienen acceso al lugar para ayudar en la reconstrucción de las casas y la creación de pozos de agua

El Coliseo de Roma. Italia

El nombre del Coliseo no proviene, curiosamente, de su colosal tamaño –podía albergar hasta 50.000 espectadores sedientos de sangre–, sino de una estatua cercana en honor a Nerón, el Colosso di Nerone. Elegante por fuera y cruento por dentro –sobre su arena luchaban los gladiadores hasta la muerte– es el monumento icónico de Roma.

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