Testimonios

Entré en un nubarrón, dejándome llevar por los médicos, sólo pensaba en mis hijos y en mi familia, necesitaba hablar con gente que me entendiera y encontré de casualidad al grupo “Corre en Rosa”, de lo mejor que me ha pasado

– R. C. –

” Para mi la noticia del cáncer fue como un golpe seco que me dio la vida, lo primero que se me pasó por la cabeza fue ¿por qué a mi? ¿por qué yo?. Pensaba que eso le pasaba a la gente, pero la gente era yo. Inmediatamente entré en una situación ed bloqueo, no me enteraba de nada, estaba como abducida, es que ¡ no me lo podía creer! Fue doloroso hasta que llegó el momento de la masectomía que fue como una liberación, ya no quería esa mama. El apoyo de mi familia fue primordial para seguir adelante. Y aqui estoy con una teta de menos pero con más ganas de vivir de no perderme NADA de NADA y sobre todo con el cariño y energía de mucha gente buena.”

– P. P. – 

 “Entré en estado de sock porque 15 días antes se lo habían diagnosticado a mi hermana. ¿cómo se lo voy a decir a mi madre?. eso fue lo primero que pensé, no pensé en mi, pensé en mi madre. Una vez dicho, nos pusimos manos a la obra y parecía un robot, hacía todo lo que me decían y hacía todo lo que me pedían. Iban pasando los días y yo no me daba ni cuenta. ¿Qué si fue duro?, yo creo que no fui consciente hasta que termine con todo el proceso“.

 – E. B.- 

“Cáncer. Cuando fui a una revisión normal y me empezaron a hablar de resultdos, oncólogogo, pruebas, operación… mi cabeza no era capaz de asimilar todas esas palabras que por desgracia no son desconocidas para mí, pero si para mi cuerpo… Lo primero que pensé es: cómo le digo yo esto a mi madre… . Es un trago muy muy duro. Mas por ella que por mi.Menos mal que estaba con mi hermana y mi marido, no fue casualidad, no cabía que no fueran conmigo a esa cita de un 29 de febrero de 2016 siempre conmigo…
Luego en medio de una nube, muy muy negra, empiezas con las pruebas y pruebas y mas pruebas y pasas por miedo, incertidumbre, asombro, incredulidad, qué he hecho mal, y mil sentimientos mas… Llegó el día de la operación y dado que los resultados eran buenos y el tumor era muy pequeño, iba muy tranquila. Lo que no sabía era q el mismo día de mi operación, mi hermana pequeña tambien tenía cáncer… Eso sí que fue un shock para mí…a mi hermana pequeña… no, no le podía pasar a ella también. No me lo dijeron hasta que no salí del hospital. Cuánto debió de sufrir y yo no pude acompañarla…En su inmensa generosidad, no me lo dijo, quería que fuera fuerte a la operación, supongo que mis dos hermanas junto a mi marido sacaron fuerzas de donde no las hay, siempre por el amor que se tiene al otro. Es uno de los sentimientos que aflora cuando pasa algo tan grave.
Pero todo esto ya ha pasado, por mi parte, me ha quedado una cicatriz y mil cosas buenas. No agradezco que haya tenido cáncer, no, pero sí doy gracias a Dios por haber pasado por lo que he pasado, de puntillas, y haberme dado todo lo bueno que a raíz del cáncer he conocido. Tengo una familia que no tengo palabras para describirla, simplemente, no existe una palabra que junte todo lo que son ellos y lo que significan para mi; son grandeza y amor en estado puro.”

– P. B.-Mi relacion con el cancer comienza en el año 1970 . Si, con 4 años para cumplir 5 detectan muy tarde un cancer de riñón.  Inmediatamente me estirpan el riñón y por supuesto me dan mis chutes correspondientes de quimio y radio. Te piedes imaginar como eran ezos tratamientos en esos años. Aniquiladores. Por desgracia en esa epoca en la quinta planta de La Paz , muere Marisol, Merceditas, Manuel, Arantxa…todos mis primeros amigos . Esto marca el resto de mi vida. Despues llego Pedro , un niño gallego que sobrevivió conmigo al desastre. En el hospital , los padres crean lazos de amistad con otros padres y nosotros, mi familia mantuvimos amistad con algunas de esas familias durante años. Cuando ya parecia que mejoraba , detectan una metastasis en el pulmon derecho. Mas quimio mas radio y mas destrucción.  Esa fue mi vida hasta los 10 años. La mayor parte del tiempo ingresada y viendo morir a mis amiguitos. Y viendo sufrir a mi familia. Y envejecer a mis padres. Mi hermano , mayor que yo y mi referente con 5 años mas que yo sufría y no entendia nada. Sin embargo tengo muchos recuerdos felices porque siempre fui una niña risueña, cariñosa pero tambien muy sufridora por los demás. Tuve una juventud muy buena y feliz estudie, trabaje , tenia amigos y a mi supernovio Juan. Ya llevamos 31 años juntos. Nos casamos un 28 de Abril de 2001, eramos felices y todo era perfecto. Cuando vimos el momento y estabamos preparados nos embarazamos. Plenitud absoluta y alegria familiar. En la semana 24 el embarazo no pudo llegar a termino . El negro tiño nuestras vidas y …eso si que si nunca se cura. A los pocos meses cuando mi cuerpo se recuperó, lo volvimos a intentar y en mi revision ginecologica rutinaria apareció mi TERCER CÁNCER.  Esto ocurrio en septiembre del 2004. Quimio, mastectomia , mas quimio y radio para abrasarme. 35 dias de radio con doble sesion al dia. Hiperfraccionada es como se llama. Mejor no entro en detalles.Desde el 2005 además compartía enfermedad con mi madre. El suyo era de vejiga asi que os podeis imaginar la situacion familiar y el sufrimiento. Ella fallece a los 3 años y ese fue el punto de inflexion en mi vida . O levantaba cabeza o me iba detras. Pero soy como el ave fenix y no se de donde saque fuerza y determinacio. Gracias a mi psicóloga aprendi a quererme y a encontrar motivos para vivir. A dios gracias mi madre y mi padre ya habian fallecido cuando en el año 2011 me detectan cancer de higado. Fue una catastrofe mental de nuevo. LA MUERTE ME PERSIGUE Y NO PARARA HASTA ACABAR CONMIGO. Cirugia, mas quimio y mas quimio. PUDE CON ELLA. Que por qué  soy feliz?? Porque me quiero cada dia mas, porque me quieren los demas, porque gracias al cáncer os he conocido a vosotras que sois mi motor. Y porque mi ejemplo puede ayudar a mas personas a superar malos momento. Y porque tengo a mi super JUAN es mi vida , mi mejor enfermero y compañero de vida. Mis padres me ven desde el cielo. Mi hermano mayor , mi ejemplo. Mi cuñada, mi gran amiga durante estos años junto a mi amiga Silvia. Mis sobrinos. Mis suegros/ padres , porque todavía les tengo y siempre me han cuidado como su hija. Y porque después de todo, la vida merece la pena . Asi que pongamos nuestra atención en lo bueno de la vida que es mucho todavia. – M.V.-

 “La primera reacción fue incredulidad. Como si todo se tratase de un sueño o algo que le estuviera pasando a otra persona. ¡Con lo ocupada que estaba yo!”. Pero no era ninguna broma sino el tipo de noticias que no se quieren dar o que cuando se dicen en voz alta solo despiertan caras serias y lágrimas. Y al igual que con todo en el resto de su vida, Paula se lanzó al tratamiento con la misma dedicación y energía: “le dije a mi familia que no podíamos perder el tiempo quejándonos, que había que ponerse manos a la obra y trabajar mucho para derrotar a la enfermedad. Y que para eso necesitaba mucha actitud positiva por parte de todo el mundo”.

 -P.V-

“Yo me lo toqué (el bulto) y supe que era malo, porque siendo médico esa lucecita se enciende y aunque todo el mundo me decía que esperara yo no tenía ninguna duda”.

M., médico de familia, viuda y madre de dos niñas me cuenta que su madre había fallecido hacía años precisamente por culpa de esta enfermedad y siempre había estado vigilante: “pero iban pasando los años y mis dos hermanas y yo nos decíamos que no nos había tocado, que nos habíamos librado”.

Lo más duro para ella desde el primer momento fue la incertidumbre “desde que sabes que lo tienes hasta que te dicen mañana empiezas con esto, entre que te hacen la biopsia, te dan los resultados, de si te van a hacer quimio, si te van a hacer radio,…”

Miedo, mucho miedo, incertidumbre, no saber qué va a pasar, “o si va a haber un mañana. Yo tengo dos niñas y si las niñas querían pedir pizza yo pensaba que sí, que la pedíamos, por si acaso, por si no la podía pedir al día siguiente”.

 – M.D-

I. sintió frío cuando se enteró de la noticia. “Yo siempre lo he resumido así, me quedé fría. Además, estuve muchos meses después, muchos, diciendo que mi cuerpo había bajado de temperatura.”

Esa primera experiencia no era ninguna sorpresa “mi madre tuvo un cáncer y murió. Y mi padre también. Vamos, que yo no tengo padres por culpa del cáncer y siempre piensas que tienes más papeletas que los demás, pero somos muchos hermanos y sí me sorprendió mucho de que me tocara a mí, que tenía hermanas más mayores y con una vida más sedentaria. Fue una gran sorpresa y me dejó helada”.

Su primera experiencia tampoco fue agradable por culpa del médico que le comunicó la noticia: “de hecho, hubo un momento en la conversación en que le dije que lo último que iba a pensar, a pesar de que sabía que el cáncer me podía tocar, era que yo iba a tenerlo y que me iba a enterar de aquella forma tan horrible. Fue todo un bajón”.

Su diagnóstico fue mucho peor de lo que se esperaba y las maneras de comunicárselo terribles, así que decidió cambiar de médico inmediatamente. Y también hacer algo que no todo el mundo a su alrededor pudo entender: seguir adelante con sus vacaciones e irse a esquiar con su marido y sus hijos. A su vuelta, con un médico nuevo, las pruebas no resultaron ser tan malas como parecían en principio y se entregó al proceso. “Entregada total. Mi marido siempre dice -y mi oncólogo también- que nunca habían visto a nadie con mi actitud. A mí me gusta mucho esquiar. Esquío sin parar. Y entonces según me contó el médico todo el diagnóstico y lo que había que hacer me dijo si tenía alguna pregunta. Sí, le dije, que cuándo podré volver a esquiar. Y ya el resto que me lo fuera contando.”

“Me lo dijeron el 24 de diciembre, de regalito de Navidad y gracias a Dios tuve la sensatez de irme de vacaciones. Salimos del médico y le dije a mi marido que lo único que tenía claro era que no iba a decirle a los niños que nos quedábamos sin vacaciones. Que no me iba a quedar ni loca en Madrid porque todos los médicos buenos se iban de vacaciones. Y que ya volveríamos el seis de enero y con toda serenidad resolveríamos el problema. Y lo único que le pedí es que le pidiera a todo el mundo que nadie pusiera en duda aquella decisión. Le dije: ´Y a quien no le parezca bien que hablen entre ellos, pero que a mí no me vengan a calentar la oreja'”.

Cree firmemente que fue la decisión más acertada del proceso de recuperación. Mientras estuvo de vacaciones sí estuvo en contacto con otros médicos, pero especialmente le dio tiempo para tranquilizarse y tomarse las cosas de otra manera. “Lo necesitaba, me había quedado tan flasheada y parte de mi agobio, soy muy germánica, era que no saliera adelante un plan que ya habíamos puesto en marcha.”

 -I.B-

Categorías Cáncer

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